Piel tirante, picor, granitos, sensibilidad o pérdida de luminosidad. Son cambios habituales durante el verano, pero no siempre conviene restarles importancia. Descubre qué significan para entender qué necesita realmente tu piel.

¿Lo has notado ya? El verano deja huella en la piel. No solo porque pases más tiempo expuesta al sol, sino porque durante estos meses la piel tiene que adaptarse a un entorno muy diferente al del resto del año. Y no es precisamente el más favorable.

Las altas temperaturas, la radiación solar, el sudor, el agua del mar, el cloro de las piscinas o el aire acondicionado forman parte de la rutina estival y todos ellos influyen, en mayor o menor medida, en el estado de la piel.

La mayoría de las veces consigue adaptarse sin dificultad. Otras, en cambio, empieza a mostrar pequeñas señales que solemos considerar normales en esta época del año. Por ejemplo, una sensación de tirantez, un picor que aparece después de la playa, más granitos de lo habitual o una piel que pierde luminosidad son algunos de los cambios más frecuentes.

Entonces, ¿en qué tienes que fijarte? No tanto en si la piel cambia, sino en qué te está diciendo con esos cambios.

¿Cómo saber si el verano está afectando a tu piel?

No todas las pieles reaccionan igual. La edad, el tipo de piel, los hábitos de exposición solar o la rutina cosmética hacen que cada persona responda de una forma distinta.

Aun así, existen algunas señales que suelen indicar que la piel está haciendo un esfuerzo para mantener su equilibrio.

La piel tira más de lo habitual

La sensación de tirantez es uno de los signos más frecuentes de la deshidratación de la piel durante el verano.

Aunque muchas personas la relacionan únicamente con la piel seca, también puede aparecer en pieles mixtas o grasas. El calor favorece la pérdida de agua y, cuando la barrera cutánea se altera, la piel pierde parte de su capacidad para mantenerse hidratada.

Si esa sensación persiste incluso después de aplicar la crema habitual, probablemente la piel necesite algo más que un cosmético nutritivo: necesita recuperar su nivel de hidratación.

Notas picor sin una causa aparente

El picor no siempre es consecuencia de una alergia o de una irritación importante.

Después de varios días de exposición al sol, al viento o al agua salada, la piel puede volverse más vulnerable y reaccionar con pequeñas molestias que antes no aparecían.

En muchos casos es una señal de que la barrera cutánea se ha debilitado y necesita tiempo para recuperarse.

Aparecen más granitos

Es habitual notar pequeñas imperfecciones durante el verano.

El aumento de la temperatura, el sudor, algunos protectores solares o el roce continuado pueden favorecer la obstrucción de los poros y la aparición de granitos, incluso en personas que habitualmente no tienen acné.

No significa necesariamente que la piel se haya vuelto más grasa. Significa que está respondiendo a unas condiciones diferentes.

La piel está más sensible

Si determinados productos producen escozor o notas la piel más reactiva que hace unas semanas, probablemente su función barrera esté más comprometida.

La radiación solar, el calor o una hidratación insuficiente pueden hacer que la piel tolere peor estímulos que antes pasaban desapercibidos.

En estos casos conviene simplificar la rutina y utilizar productos que ayuden a restaurar el equilibrio cutáneo.

Ha perdido luminosidad

Muchas personas relacionan la pérdida del bronceado con una cuestión estética, pero también puede ser una señal de que la piel está acelerando su proceso de renovación.

Después de semanas de exposición solar es normal que las células superficiales se renueven con mayor rapidez. Como consecuencia, la piel puede verse más apagada y perder el tono bronceado antes de lo esperado.

Más que una cuestión de color, suele ser un indicador de que necesita recuperarse.

Qué necesita la piel después del verano

No todas las pieles requieren los mismos cuidados después del verano.

Algunas simplemente necesitan reforzar su hidratación para recuperar el agua que han ido perdiendo durante las semanas de más calor.

En otros casos puede ser recomendable incorporar antioxidantes, ya que ayudan a combatir el estrés oxidativo provocado por la radiación solar y favorecen la recuperación de la calidad de la piel.

También es un buen momento para revisar la rutina cosmética. Los productos que funcionan durante el invierno no siempre responden a las necesidades de la piel después de varios meses de exposición al sol.

¿Cuándo conviene valorar un tratamiento?

Si la piel continúa deshidratada, apagada o sensible semanas después del verano, puede ser el momento de realizar una valoración profesional.

Existen tratamientos médico-estéticos que ayudan a mejorar la hidratación profunda, estimular la regeneración cutánea y recuperar la luminosidad de la piel cuando los cuidados diarios no son suficientes.

La clave está en no tratar todas las pieles por igual. Cada una responde de una manera distinta al verano y, por tanto, necesita soluciones adaptadas a su situación.

Escucha a tu piel para cuidarla

El verano cambia la piel, pero esos cambios no siempre indican un problema.

En muchas ocasiones forman parte de un proceso normal de adaptación. Otras veces, en cambio, son una señal de que la piel necesita recuperar el equilibrio que ha ido perdiendo durante las últimas semanas.

Si has notado alguno de estos síntomas y quieres que en Clínicas Estetik+ de Logroño o de Vitoria-Gasteiz observemos tu piel y te ayudemos a cuidarla, no dudes en pedir tu cita para que podamos valorarla lo antes posible.

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